Kimberly García: La economista que busca transformar vidas a través de la educación
«Ser todoterreno es sostener muchas cosas a la vez sin dejar de construir tus propios sueños»
Curiosa, analítica y comprometida con compartir lo que sabe, Kimberly García es una mujer todoterreno que se ha posicionado con voz propia en el mundo de las finanzas, demostrando que estas también pueden ser una herramienta de empoderamiento. Es parte de la dupla detrás de Economics Data, plataforma dedicada a democratizar el acceso a la información económica y financiera de manera clara y accionable. En esta conversación, Kim nos habla sobre su camino, los aprendizajes que han marcado su trayectoria y la visión que hoy impulsa su trabajo en un mundo donde la información se mueve rápido y entender cómo funciona el dinero es vital.
¿Qué significa para ti ser una mujer todoterreno?
Para mí, “mujer” y “todoterreno” casi podrían ser sinónimos. Las mujeres estamos acostumbradas a asumir múltiples roles al mismo tiempo: somos sensibles, pero también estrategas de la vida cotidiana. Organizamos hogares, acompañamos a nuestras familias, cuidamos cada detalle y, muchas veces, también emprendemos o desarrollamos una carrera. Durante años tuve un trabajo de ocho a cinco mientras construía mi empresa: me levantaba más temprano para avanzar en mi proyecto y me acostaba tarde para seguir trabajando. En medio de todo eso también me casé, tuve dos hijos y atendía todas las responsabilidades de una casa. No lo hago todo perfecto al mismo tiempo, pero sí con intención y con esfuerzo. Para mí, se trata de justo eso. Ser todoterreno es sostener muchas cosas a la vez sin dejar de construir tus propios sueños.
Toda mujer que abre camino ha tenido que tomar decisiones incómodas. ¿Cuál fue la tuya?
Cuando Laura y yo empezamos Economics Data, ni siquiera queríamos mostrar quién estaba detrás de la cuenta. Nos daba vergüenza lo que pudieran pensar. En ese momento, una marca importante quiso contratarnos, pero decidió no hacerlo porque no teníamos una marca personal visible. Ese fue un punto de inflexión: decidimos dar la cara. No fue fácil, porque durante un tiempo recibí comentarios en tono de burla y tuve que aprender a ignorarlos. Más adelante vino otra decisión difícil: renunciar a mi trabajo de ocho a cinco cuando cumplía 30 años, con dos hijos pequeños y muchas responsabilidades económicas. Era la decisión correcta, aunque no era cómoda. Con el tiempo entendí que crecer casi siempre comienza con decisiones que dan miedo.
¿Qué consejo le darías a una mujer que está esperando “el momento perfecto” para empezar algo?
Ojalá existiera el momento perfecto, pero la verdad es que casi nunca llega. Yo soy bastante perfeccionista, pero aprendí que si esperas a tener todo listo antes de empezar, probablemente nunca lo hagas. El primer logo de Economics Data lo hice yo, y durante años mi socia y yo diseñamos todo: las publicaciones, las presentaciones, todo… y la verdad es que era bastante feo (risas). Pero aun así la marca creció. Con el tiempo entendí que muchas veces hay que decir que sí primero y luego ir construyendo en el camino. A eso yo le llamo fluir. Fluir me ayuda a soltar la ansiedad y avanzar, porque una vez empezamos, las mujeres siempre encontramos la manera de resolver.
Cuando una mujer entiende de dinero, gana paz, independencia y la capacidad de decidir su propio futuro»
Las mujeres todoterreno no se quedan en un solo lugar: evolucionan. ¿Cómo sabes cuándo es momento de buscar una nueva ruta?
Hay momentos en los que simplemente sientes que ya creciste más allá de ciertos espacios, ya sea un lugar, un proyecto o incluso una relación. No significa que haya algo malo, solo que tu versión actual necesita algo diferente. La intuición suele decírtelo: hay cosas que dejan de impulsarte o de retarte. En esos momentos recuerdo que el tiempo es muy valioso, y la energía debe dirigirse hacia aquello que realmente construye tu próxima versión.
¿Cuál es la huella que quieres dejar para las que vienen detrás?
Me gustaría dejar una huella de educación que transforme vidas. Que las personas puedan decir: “mi vida cambió porque aprendí a organizar mis finanzas y a invertir”. Cuando una mujer entiende de dinero, gana paz, independencia y la capacidad de decidir su propio futuro. Si más mujeres se sienten seguras hablando de dinero, invirtiendo y construyendo patrimonio, entonces estaremos logrando algo muy importante. La educación financiera puede cambiar la historia de una familia.
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