Primeramente, el inconformismo positivo es motor de la innovación. Aquellos tiempos en los que los trabajadores debían estar o parecer de acuerdo con la dirección empresarial, y no mostrar discrepancias, han pasado a la historia.

Hoy sabemos que los empleados inconformistas contribuyen a impulsar la innovación, conducen a que los demás salgan de su zona de confort y son capaces de descubrir nuevas ideas de negocio. Es decir, son facilitadores del éxito empresarial.

El inconformismo positivo y los principios para las empresas

Reclutar inconformistas

Los departamentos de recursos humanos deberían implementar entrevistas no convencionales e idear procesos de contratación diferentes, lejos del modelo de despacho con el aspirante a responder exclusivamente a lo que le digan.

Además si los reclutadores tienen un modus operandi clásico, solo conseguirán contratar a personas que pueden ser buenos trabajadores, sí, pero que no aportarán soluciones innovadoras, esas de las que estamos tan necesitados en un mundo en constante cambio.

¿Aburridos y raros?

Existen individuos que no son capaces de rellenar aburridos formularios y encuestas para aspirar a un puesto de trabajo, pero que poseen altas habilidades emocionales que garantizan la adhesión de los equipos, la gestión eficaz de los clientes, la improvisación, la creatividad y el liderazgo.

Un poco de eso que llamamos «rareza» en las personas suele ser una ventaja porque esa diferencia es la que les permite ver lo que los demás ni siquiera sueñan.

Invertir en las carreras profesionales de los inconformistas

Ninguna empresa puede pretender avanzar si no invierte en los profesionales. La formación constante en conocimientos y el entrenamiento en habilidades emocionales junto con la facilidad para conciliar la vida profesional y personal proporcionan satisfacciones en el trabajo que constituyen, en suma, los pilares de la lealtad.

Mostrar apoyo a los inconformistas positivos

Entre los inconformistas hay procrastinadores que trabajan mejor en situaciones de estrés y abundan también los que practican el «pensamiento fuera de la caja». Y de esta manera, ellos y quienes les rodean, saben que la empresa los apoya, que nadie debe tener miedo de hablar, arriesgarse, mostrar su desacuerdo, exhibir su individualismo.

 

La conformidad del interlocutor nos deja indiferentes. La contradicción nos hace productivos y eficaces», decía Goethe.

 

¡Ser una empresa inconformista positiva!

  1. No hace falta estar en situaciones extremas para encontrar soluciones.  Facilita que las ideas surjan en un entorno transformador mediante la organización de actividades de ocio empresarial y convivencias audaces que beneficien la creatividad.
  2. Las empresas inconformistas también participan del activismo social, lo cuestionan todo, están dispuestas a virar el timón para corregir el rumbo y son absolutamente transparentes.
  3. Respetan las reglas que funcionan como el buen comportamiento, la educación, el código de vestimenta, la cultura inclusiva, etc.,
  4. Y ciertamente defienden el inconformismo, un inconformismo positivo porque garantiza la innovación, porque es su motor y, por tanto, lleva al éxito.